domingo, febrero 21, 2016

Luz Sin Color

En un viejo techo descascarillado pende una pequeña bombilla, rodeada de un roto plafón su tenue y exánime luz crea mas sombras que claridad. Ajadas paredes de las que cuelgan trozos enmohecidos de pintura se dibujan con su luz, si acaso la escasa iluminación acrecienta la desolada figura que forman, la suciedad dibuja caóticas y caprichosas formas sobre el escaso y roto mobiliario de la habitación. Las descolgadas persianas parece que impidan la entrada a la profunda oscuridad que se agazapa tras ellas, mientras, los segundos, las horas, los días, los meses, los años, las décadas, los siglos, los milenios y los eones la desgastan sin parar...
Pero no siempre fue así, hace tanto ya que parece un sueño cuando iluminaba exquisito y rico mobiliario lleno de colores y formas, las paredes cambiaban tan a menudo de color que a veces parecía que un arco iris había quedado atrapado en esos muros. Las persianas recogidas dejaban que las tonalidades del exterior se mezclaran con las del interior mientras el polvo flotaba mecido en las radiantes ondas de luz, y nunca llegaba a posarse del todo, a su vez multitud de sonidos vibraban y chocaban con todas las superficies hasta hacer oscilar el fino e incandescente filamento luminoso.
Ahora, flotando en una roca a la deriva, rodeada de escombros y oculta tras unas desvencijadas persianas sigue brillando, sin color alguno, sin motivo alguno, sola, tan sola como se puede estar cuando eres tan rara y única que te niegas a seguir el curso natural de las cosas, tan sola como cuando sales del curso y del tiempo establecidos, tan sola como cuando esperas algo imposible...

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